La Manga

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domingo, 23 de octubre de 2016

La Tallisca

Este año, después del prolongado estío, aun casi no he comenzado la temporada de senderos, sólo por quitarme el gusanillo el pasado día 1 de octubre hice un corto paseo hasta algunas de las cuevas de La Manga acompañado de Carlos Soto y de mis hijos, no obstante repasando lo que hice el mes de octubre del año pasado he caído en cuenta que iniciamos la jornada de rutas senderistas con una ansiada ruta desde Villaluenga hasta Ubrique por Barrida, eso ocurría el 10 de octubre de 2015, día que amaneció parcialmente nublado y que llegó a dejar algunas gotas que nos obligó a sacar los chubasqueros durante un corto periodo del recorrido, pero al final poca cosa, recuerdo aquel día bien porque tenía ganas de conocer los pozos de Barrida, además del interés de acercarme a dos posibles fuentes que tenía apuntadas en el GPS, las que resultaron ser la Fuente de Juan Ramos o de la Loza y la Fuente del Zarzalón, otros puntos de interés fueron los enormes lentiscos de Puerto Tirado o Puerto Calvito, pero sin duda uno de los gratos descubrimientos no esperados de la jornada fue toparnos y andar sobre un buen trozo de calzada empedrada, no sé si de origen medieval o más reciente y al parecer restaurada el pasado siglo, en lo que vendría a ser un corto tramo entre la bajada de la Sierra de las Viñas y la casa del Rancho. Posteriormente al preguntar por este tramo de calzada a algunos conocidos de Villaluenga, me enteré que se la conoce como La Tallisca, término que quizás venga de "tallar" en su acepción de cortar o tajar. En cualquier caso, este corto tramo bien empedrado del camino salva un importante desnivel entre la Sierra de las Viñas y el valle de Barrida, motivo que llevó a que antaño tuviese que ser restaurado periódicamente para facilitar el paso de las bestias por él y que nos deja todavía hoy día un recurso de interés etnológico y patrimonial que no debería de perderse por el paso del tiempo. Se aprecian bien las piedras grandes que delimitan el borde del camino y las piedras más pequeñas que forman la calzada, a cada pocos metros unas piedras más rectangulares y alargadas que parecen haber sido cinceladas conforman escalones para salvar el desnivel, también se observan algunas de estas piedras en posición longitudinal dividiendo la calzada en dos. Todo esto que describo se observa en las siguientes imágenes.










Si os quedáis con ganas de ver más, os dejo enace a la crónica que Carlos Soto hizo en su blog de SOTOSENDERO de aquel día y que acertádamente denominó "Fuenteando".

Por último dos florecillas que pudimos ver este día, Crocus serotinus muy abundante en los tramos altos cercanos a la Sierra de las Viñas y Ajuga iva que pudimos ver entre el Rancho y la Fuente de Juan Ramos.


Ajuga iva

Crocus serotinus (Azafrán de otoño)