La Manga

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sábado, 14 de septiembre de 2013

Pila de los 40 Reales



En una de las amenas conversaciones que Pepe Sánchez y yo hemos tenido con Berna Barea en el bar del Hotel la Posada con unas cervezas por delante, se empezó hablando del padre de Berna, Emilio Barea Sellet y del interesante libro que este hombre publicó con mucho esfuerzo y dedicación "Historias y Leyendas de Villaluenga del Rosario", luego continuamos hablando sobre sitios interesantes y desconocidos existentes en los alrededores de Villaluenga, siendo uno de estos lugares con historia señalados por Berna, el de la Pila de los 40 Reales, pila labrada en la roca localizada en la zona del Chaparral con su pequeña historia detrás, historia que otro vecino de Villaluenga, Rafael Piña, nos contó de viva voz una noche en el Casino, Rafael tiene 80 años y cuenta que su padre le contaba, y a su vez a su padre su abuelo, que en la zona del Chaparral había una pila que se usaba para dar de beber al ganado, el caso es que cerca de la pila había un señor que cultivaba la tierra con un pequeño huerto y al que molestaba, lógicamente, que cabras y ovejas se metiesen en su huerto y le pisaran el terreno cultivado. A raíz de esta situación decidió tomarse la justicia por su cuenta y picó la pila existente para que no pudiese retener agua, dejándola totalmente inservible, de esta forma el ganado no se acercaría a su huerto. Ante este hecho los cabreros dieron parte a las autoridades, que determinaron que el señor del huerto tenía que restituir el daño causado, obligándole a sufragar los gastos de labrar otra pila para que el ganado pudiese abrevar en ella. El coste de "la multa", lo que le costó sufragar el hacer una nueva, fue de 40 reales y de ahí en adelante se conoció a la nueva pila labrada como Pila de los 40 Reales. Si esta historia ya la conocía el abuelo de un señor de 80 años, podríamos estar hablando que la pila de los 40 Reales tuvo su origen a principios del siglo XX o en la segunda mitad del XIX. La historia ya la conocíamos con testimonios orales, ahora tocaba localizar la pila labrada para poder hacer fotos de la misma. Yo hice una excursión con la familia el día 13 de abril sin resultado alguno y otra el 27 de abril donde localizamos el pilón de los Burros (ver enlace) otro de los pilones labrados en roca del que nos habían hablado, pero la pila de los 40 Reales se resistía. Fue mi amigo Pepe Sánchez quien el 19 de mayo, a base de perseverancia, preguntando una y otra vez y subiendo en varias ocasiones la cuesta que sube al puerto de los Cazadores, dio con la pila de los 40 Reales. Yo tuve que esperar al 28 de julio, día que subí con él para poder conocer en persona la, ya para nosotros, famosa pila.

Cuando llegué a la pila varias cosas me llamaron la atención, primero la pila es más pequeña de lo que yo pensaba, luego se ve que este hombre la mandó hacer a mala gana ya que está bastante alta por lo que solo podrían usarla animales grandes (vacas, burros,...), otra cosa que me llamó la atención es que junto a la pila hay otra pila más baja y más grande (aunque de aspecto natural tengo mis dudas sobre si no fue también labrada en la roca por la acción del hombre), y por último, llama la atención la presencia de una tupida carrasca que cubre más de la mitad de la pila de los 40 Reales.

A continuación unas fotos de la pila...
Pila de los 40 Reales

Pila de los 40 Reales, para saber la escala he puesto encima una regla de 15 cm.
Sara y Raúl junto a la pila para que sirvan de referencia. Se aprecia bien la carrasquilla (Rhamnus myrtifolius) que cubre buena parte de la pila.

Y aquí junto a Pepe Sánchez, al que agradezco su perseverancia en encontrarla y acompañarme a la visita.
Además de la carrasquilla que tapiza la roca y buena parte de la pila, también hay unos palmitos que crecen en la base. 
Y unos metros por delante de la pequeña pila se encuentra esta piedra más baja, con una oquedad ovalada que también parece una pila  ¿sería también obra de los canteros?

Otra toma de la segunda pila...
Y ya por último una toma general de la pila de los 40 Reales... Al final me dio la impresión de que más que una pila se hicieron dos, una más alta y otra más baja. Debido a la altura a la que se encuentra y a la naturaleza kárstica del terreno, sólo podrían llenarse de forma natural con las precipitaciones o de forma artificial llevando el agua en cantaras transportadas por mulos. Hoy en día con el uso extendido de bañeras, depósitos de plástico y echando gomas de polietileno por todas partes se lleva el agua a donde se precisa, y este tipo de construcciones de pilones labrados en roca pierden su sentido, pero en otros tiempos tuvieron una importante función para los pastores y la gente del lugar.

Comparando el anterior con el del pilón de los Burros, en la foto de abajo, se aprecian similitudes, como las formas redondeadas y el fondo liso.
Pilón de los Burros (27 de abril de 2013)

Puerto de los Cazadores, donde se localizan unos depósitos de agua de plástico, siguiendo el camino de la derecha que lleva hasta el Saltillo y a pocos metros de este lugar se encuentra la pila de los 40 Reales.
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Agradecimientos: Berna Barea, Rafael Piña, Lázaro, Emilio y Pepe Sánchez